Como Gasta su Dinero Uno de Los Hombres más Ricos del Planeta
| Como Gasta su Dinero Uno de Los Hombres más Ricos del Planeta |
A veces cuesta imaginar qué hace alguien con una fortuna tan grande que la mayoría ni podría contarla en voz alta sin marearse. Eso pasa con Elon Musk. Está en la lista de las personas más ricas del planeta desde hace años y, sin embargo, su forma de vivir no siempre coincide con lo que uno esperaría de alguien con semejante billetera.

Una vida que no parece de multimillonario
Cuando se piensa en una persona con esa cantidad de dinero, lo primero que viene a la mente son mansiones gigantes, fiestas eternas y autos extravagantes estacionados en un garage del tamaño de un estadio. Musk, en cambio, ha repetido varias veces que vive de manera bastante sencilla. En 2021, por ejemplo, aseguró que su casa principal era una pequeña vivienda prefabricada en Texas, valuada en unos 50.000 dólares. Algo que suena más a casa de vacaciones que a hogar de uno de los hombres más ricos del planeta.
Su expareja, Grimes, llegó a decir que él no vive rodeado de lujos, y contó una anécdota curiosa: en una ocasión, Musk no quiso reemplazar un colchón con un agujero. Para cualquiera sería algo mínimo, pero él decidió seguir usándolo.
Esto no significa que no tenga gastos grandes. Por supuesto que los tiene. Pero parece que los dirige a otras áreas, más vinculadas a sus pasiones y proyectos que a la vida cotidiana.
Las mansiones que decidió dejar atrás
Durante años, Musk sí tuvo varias casas de lujo, especialmente en Bel-Air, uno de los barrios más caros de Los Ángeles. Llegó a acumular siete propiedades muy cerca unas de otras. Albercas, biblioteca privada, salones enormes… incluso compró una casa que había pertenecido al actor Gene Wilder, el recordado Willy Wonka.
Pero en 2020 dio un giro inesperado: dijo públicamente que vendería casi todas sus posesiones materiales, incluidas sus casas. Y lo hizo. Su argumento fue que las cosas terminan pesando, distraen, y que él quería enfocarse en sus proyectos, sobre todo en la colonización de Marte.
La única condición fue que la casa de Gene Wilder no perdiera su esencia. La vendió a un familiar del actor con esa promesa escrita. Años después, por problemas de pago, la propiedad volvió a sus manos.
Hoy Musk asegura que, muchas veces, ni siquiera tiene una vivienda fija. Que cuando visita zonas donde tiene empresas, se queda en casas de amigos. Algo que, viniendo de él, suena extraño pero encaja con su manera de ver el mundo: menos pertenencias, más acción.
Los autos que parecen salir de una película
Si hay algo en lo que sí se permite cierto gusto personal, es en los autos. No sorprende, teniendo en cuenta que lidera Tesla. Su colección incluye piezas únicas, históricas y algunas francamente peculiares.
Tiene un Ford Modelo T, uno de los primeros autos populares de la historia.
También tuvo un Jaguar E-Type,
Un McLaren F1 (que terminó chocando y reparando por una suma enorme)
y, por supuesto, varios modelos de Tesla.
Pero la joya más peculiar es el Lotus Esprit
que apareció en una película de James Bond en los años 70. En el film, el auto podía transformarse en submarino. Musk lo compró con la idea de intentar reconstruir esa capacidad. Sí, su plan era volver real el auto-submarino de Bond. Ese tipo de cosas tienen sentido en su universo.
Aviones privados para ahorrar tiempo
Otra área donde no se mide es en los aviones. Tiene varios jets privados que usa para ir y venir entre las distintas sedes de sus empresas alrededor del mundo. Él mismo dijo que, si no los usara, simplemente tendría menos horas para trabajar. Y para alguien que maneja compañías en distintos países, eso se traduce directamente en decisiones, lanzamientos, inversiones y ritmos de trabajo imposibles de sostener con vuelos comerciales.
¿Y la filantropía?
Sobre donaciones, la historia es más compleja. Musk ha donado miles de millones de dólares en acciones a organizaciones benéficas, pero su forma de hacerlo ha sido cuestionada. Algunos dicen que sus donaciones están estructuradas de manera que le permiten beneficios fiscales o terminan en proyectos que él mismo controla.
Él, sin embargo, sostiene que sus empresas son la filantropía. Que Tesla impulsa un futuro energético más limpio. Que SpaceX trabaja para asegurar la supervivencia de la humanidad más allá de la Tierra. Que Neuralink pretende ayudar a personas con daños cerebrales.
Su visión de “ayudar” es más grande y más abstracta que donar dinero a causas tradicionales. Busca impactar a largo plazo, aunque eso no siempre deja contentos a quienes esperan una filantropía más clásica.
Una forma de gastar que refleja su manera de pensar
La manera en que Musk usa su dinero dice mucho sobre él. No le interesa acumular cosas materiales en su vida cotidiana. Tampoco se queda quieto disfrutando de lo que ya tiene. Prefiere invertir en ideas enormes, difíciles, casi imposibles. Es alguien que pone su fortuna al servicio de proyectos que lo fascinan, para bien o para mal.
Puede gustar o no su estilo, pero algo es claro: Musk no gasta como un multimillonario hollywoodense. Gasta como alguien obsesionado con sus metas, incluso si eso significa dormir en un sillón mientras diseña cohetes para ir a Marte.
Al final, lo interesante no es solo cómo vive, sino cómo piensa su plata. Sus autos raros, sus aviones y hasta esa casa mínima en Texas no son “caprichos” al estilo millonario de revista: son parte de sus activos, piezas de un tablero mucho más grande. Todo lo que tiene o compra termina conectado de algún modo con lo que construye: avanza sus proyectos, le ahorra tiempo, le da herramientas para seguir creando.
Musk no acumula para mostrar, acumula para empujar. No liquida la fortuna en lujos aislados, sino que la reinvierte en cosas que él cree que pueden mover el mundo en la dirección que imagina: energía limpia, viajes espaciales, redes de satélites, inteligencia artificial, interfaces cerebrales, autos eléctricos, etc.
Ahí está la clave del por qué su fortuna no se “gasta”: se transforma.
Lo que otros verían como gasto, él lo convierte en parte de la máquina que sigue funcionando y creciendo. Y por eso sigue estando en la cima. Porque para él, ser rico no es tener cosas: es tener proyectos que no paran nunca